El curioso pueblo de Ganvié
Septiembre 28, 2009
Imaginaros: Sur de Benin, 1750 (parezco de las “Chicas de oro”!):
Las etnias locales están enfrentadas a muerte, ya que algunas se han aliado con los comerciantes de esclavos para entregar a otras tribus hermanas, y cunden la desconfianza y el desorden en la zona. Así que el rey de una de las etnias decide huir con su pueblo para salvarlo de las emboscadas vecinas.
En un momento del viaje, llegan a la laguna de Nokoué y deciden consultar a los dioses-ancestros (que siempre adoptan formas de animales) para averiguar la suerte de su pueblo. El dios águila le dice al rey que se fíe y que monte a lomos del dios cocodrilo, que le va a enseñar donde deben instalarse; y va el cocodrilo y se para enmedio de la laguna. Y así se fundó Ganvié.

Ganvié es un pueblo de pescadores situado a unos 60 km. al norte de Cotounou, cuyas casas estan construidas magistralmente plena laguna, que no es muy profunda afortunadamente. Unas 27.000 personas de la etnia Tofinu viven en allí. He visto que la llaman “la Venecia” de Africa, pero por Venecia pues pasear sin fin: ¡este pueblo es más veneciano que Venecia!

El pueblo no tiene calles físicas, sólo canales. Sólo vimos en total unos 3 árboles. Sólo hay dos pequeños terruños donde vimos algún par de cabras. Solo hay un par de superficies al aire libre de más de 2mx2m. La plaza del pueblo, donde se hace el mercado y se venden cosas, es una confluencia de canales y los puestos -de verduras, de ropa, de pan… ¡son barcas!

Las piraguas pues son absolutamente imprescindibles. De hecho, cada hogar suele tener 3: una para el hombre, otra para la mujer y otra para los niños. Los hombres las usan para pescar, ya que la pesca es el principal ingreso del pueblo. Las mujeres para salir de la laguna a tierra firme a vender el pescado. Y los niños como siempre, para hacer recados, compras y jugar.

El viaje hasta allí en barca sin motor (la mayoría) dura unos 30 minutos de ida (el viento a favor permite ir a vela) y unos 60 minutos de vuelta. Nos impresionó pensar en todas las pequeñas implicaciones diarias que tiene vivir en el agua: para conseguir agua potable hay pozos subterráneos, que sobresalen de la superficie si sabes buscarlos; para el saneamiento, hay estructuras, pero la gente nos las utiliza apenas y la corriente se lleva los residuos; los niños aprenden antes a nadar que a andar -de hecho los terruños son para enseñarles a gatear y a caminar-; la zona de ”marcha” de los jóvenes es un canal donde se reúnen por las tardes; si se te cae algo… probablemente ya nunca lo recuperes; etc. etc.).
Nos resultó un poco agobiante, pero en general nos encantó visitar este pueblo curioso e imaginar la vida en él durante unas horas. ¡Hasta pronto!
La ruta de los esclavos
Septiembre 17, 2009
Si algo tienen en común todas las vacaciones es lo rápido que se pasan y lo pronto que se “olvidan”. Después de todo lo que ha pasado desde que estuvimos allí, casi me cuesta recordarlo, pero lo hago encantada para contároslo y para volver a revivirlo.
Lo que más me ha impresionado a mí de todas las vacaciones, ha sido probablemente nuestra estancia de 3 días en Ouidah (pueblo situado en la costa de Benin, entre la frontera con Togo y la ciudad de Coutounou). Y me impresionó por dos motivos: su naturaleza y su historia. 
La playa gigante y kilométrica de Ouidah es parte de su historia. Su mar es terrible, al igual que lo que ocurrió allí durante muchos años, hace varios siglos. No nos quisimos bañar, sólo dejamos que las potentes olas a la orilla nos mojaran hasta donde quisieran (a veces hasta la cintura), pues las corrientes son traicioneras y es frecuente que si te metes, no puedas salir. Pero esa playa desierta y misteriosa me cautivó, -y aunque leímos y descansamos en ella-, me transportó en muchos momentos al pasado antepasado.

A unos 300m. de nosotros, se encontraba la “Puerta de no retorno”, no sabemos si simbólica o realmente, la puerta por la que pasaban los esclavos, donde acababa la ruta de 4 ó 5 km. que recorrían cuando llegaba su hora, desde el pueblo hasta los barcos, para nunca más regresar. Revivir esos momentos de la historia donde se trataba a los africanos peor que a los animales, como mercancías inertes, obligándoles a pasar suplicios en tierra -les tenían antes unas semanas a pan y agua bajo el sol, para ver quienes eran fuertes y sobrevivían, y los demás iban para los cocodrilos del fuerte que los encerraba-, para luego meterles en las bodegas de las embarcaciones, como sardinas en lata, para no dejarles moverse ni salir durante los 3 meses que duraba el viaje; pensar en todo eso in situ, me ponía los pelos de punta.

Además, quizá no habiamos reflexionado mucho sobre el tema -seguro-, que no solamente era a los hombres adultos a los que se les sometía a estos tratos infrahumanos para llevarlos a América, sino claro, también a las mujeres y a los niños!!! Si no, ¡se extinguiría la raza al llegar a su destino…!

En fin, estar en aquel lugar me gustó mucho por toda aquella dramática y espeluznante parte de su historia, pero tambien hubo cosas divertidas, como por ejemplo: el transporte. La playa y el albergue donde dormimos están a 5 km. del pueblo, y sólo se puede llegar allí en moto, ya que los moto-taxistas lo tienen monopolizado. Así que acostumbrarse a ir en moto a toda mecha por arena fue una aventurilla que nos costó, primero aceptar (ya que estando de viaje intentas ser prudente, y ya se sabe que las motos en Africa son más peligrosas si cabe), y luego nos costó dejar, al cambiar de destinación, pues resultó ser de lo más agradable y daban ganas de cantar a voz en grito durante el trayecto de 7 minutillos, con la brisa en la cara…

Bueno chicos, esta etapa del viaje os contamos hoy… hasta otro dia!
Besos.


Resumen del verano
Septiembre 7, 2009
Hola a todas y a todos!
Esto ya no es un blog ni es nada… Nos ha dado una pájara de casi 4 meses… Lo lamentamos. Es que el blog es exigente, e inconscientemente debe ser que nos hemos debido dar un descanso. Esto es lo que nos ha tenido ocupados:
- Hasta el 10 de junio estuvimos en España.
- Hasta el 31 de julio, estuve superliada con un trabajo extra que me salió, que tenía que hacer por las tardes y los findes.
- En agosto llegó mi madre, -que todavía esta aquí, aunque por muy poco tiempo ya-, y hemos estado viajando un poco, primero por el sur de Togo y Benin, viendo el mar; y luego por el sur de Mali, visitando el país Dogón.
- Por último, el 1 de septiembre volvíamos “al cole”, cuando unas lluvias torrenciales inundaron Ouagadougou, la capital de Burkina Faso -nosotros sólo tuvimos goteras, pero la oficina por ejemplo se inundó-, que han dejado a miles de personas sin casa y sin recursos, y estamos a tope trabajando en la emergencia.
Total, éste es el resumen del verano, que globalmente ha sido muy bueno. Ya os contaremos cada episodio con fotos y detalles. Esperamos que el vuestro haya sido bueno también y os damos las gracias por seguirnos, a pesar del silencio.
Besos mil.
David, Pepa y Sara.