Por fin en casa…
Enero 16, 2009
Tras un 2008 movidito, con varias mudanzas y países de por medio, ha sido agradable comenzar el 2009 en casa y a gastar poco, en lugar de con faldas y a lo loco… Al llegar a Ouaga, nuestro equipo de guardianes (tres) que se turnan -a cual más inofensivo y con el sueño más profundo-, nos habían cuidado muy bien de la casita y se alegraron de vernos, pues su trabajo es afortunadamente ya de por sí bastante aburrido, como para encima no tener bicho en casa.

Nuestra casa, que está en la esquina de dos calles. La parabólica es de la familia india que vivía antes; nosotros no tenemos ni tele…
Hablando de bichos, desde el salón, sentados en los sofás, con la puerta de casa abierta (y la puerta-mosquitera cerrada), a menudo se oye balar una cabra vecina. Ayer pasó por delante de la ventana del despacho un tuareg en dromedario, y los gecos, salamandras y otros lagartitos multiformes son los dueños silenciosos de la ciudad, excepto cuando hacen su ruidito (que es para que os hagáis a la idea, como chistar a alguien para que no ronque).

Lo más bonito de la casa es el jardincito.
El clima es ideal en esta época del año; otros invierno hace más frío, -o más bien, más fresco-, y la verdad que nos sentimos superagusto en esta ciudad donde ya más o menos sabemos donde está todo, o sobre todo, a quién preguntarle. Esto puede parecer una obviedad cuando está el Corte Inglés o los megacentros comerciales, y tienes páginas como idealista.com y Google donde localizar lo que sea… pero aquí estos recursos no existen, y hay que saber buscar de otra manera: preguntando.
Así que, preguntando, hemos conseguido pintar de colores bonitos los horrorosos muebles africanos de la abuela que nos habían puesto, hemos montado la miniclínica de David que ha quedado preciosa, hemos hecho fundas a los sofás de maricastaña, hemos decorado ya algunas paredes con batiks (pinturas africanas sobre tela), y la casa ya va teniendo un toque personal y nos gusta mucho.
Esta es mi oficina con mi compañera y mano derecha, Hortense.
En cuanto al trabajo, estamos por ahora un poco descompensados: David sigue en negociaciones y yo sigo desbordada, pero ni yo me agobio ni él se aburre y esperamos ir equilibrando pronto. Tenemos ya profes-amigos con los que intercambiamos correcciones de francés por conversaciones en español, y yo ayer encontré una miniclase de chino… yupi!!! Pasear, correr y nadar al aire libre, Fito ultimando los detalles para instalar los platos… son algunas de las pinceladas de nuestra vida en Ouagadougou…
Muchos besos, hasta pronto.