Vacaciones por Malawi
Junio 19, 2008
Acabamos de volver de pasar una semana divertida, intensa y a la vez tranquila, viendo el sur de Malawi. Carretera y manta, digo sacos. La primera parada era el Mulanje: macizo montañoso más alto de Malawi y de los más altos de Africa. Allí, pasamos dos noches, hicimos senderismo, algunos se bañaron en unas gélidas cascadas llenas de leyendas, vimos plantaciones de té, asistimos a los ensayos de coros locales y visitamos una escuela de pintura para niños y jóvenes. Muy chulo todo.
Desde allí, cogimos una ancha carretera secundaria de tierra roja, pasamos por Zomba y subimos a su “plateau” de impresionantes vistas, y tras recorrer “bacheland” y cruzar el río Shire al anochecer, llegamos al acogedor Mvuu Camp, en el Parque Nacional de Liwonde.
Nos recibieron encantadores, y nos guiaron a la zona de acampada, aunque tuvimos que rodear la zona de la piscina, pues un elefante estaba cenando hojas de uno de los árboles, al son de cientos de pájaros nocturnos. Plantamos las Quechuas, y dormimos (algunos menos que otros), rodeados de ruidos, sin duda de animales grandes.
El día de mi cumple hicimos tres safaris. El primero fue andando, al amanecer, examinando huellas, excrementos, viendo plantas, pajaritos, monos y otros animales pequeños, atentos con el rabillo del ojo por si aparecían elefantes o hipopótamos en el horizonte.
El segundo, después de desayunar, en barca por el río, visitando grupos de hipopótamos en remojo, cocodrilos como de cartón-piedra tomando el sol, familias de elefantes a la orilla, y muchas aves… Cuando ya volvíamos al campamento, un hipopótamo (que a menudo se sumergen y no se pueden ver) le dio por emerger debajo del estribor de la barca, desestabilizándonos por un momento, dejando su enorme trasero al descubierto y dándonos un susto de muerte. Probablemente él o ella se llevó otro.
Por último, al atardecer cogimos un jeep descubierto y fuimos 9 personas en busca del rinoceronte negro, que sólo nos obsequió con sus deposiciones, y se nos hizo de noche entre cebras, monos, elefantes e impalas (cervatillos). Por cierto, no ganamos para sustos: en uno de los caminitos cuesta arriba, el jeep no podía con nosotros, nos bajamos sigilosos para esperarle arriba, cuando avistamos un grupo de búfalos, que generó un “sálvese-quien-pueda” de vuelta a la protección del jeep.
Procesión de camareros cantando cumpleaños feliz en chichewa con tarta y velitas en el comedor, para mí y otro señor que cumplíamos años en tan incomparable lugar.
La última etapa del viaje, tras montaña y sabana, era playa: el Cabo Maclear, punto más famoso del lago Malawi, donde pasamos otros dos días de relax y disfrute, paseando por la orilla, visitando una de las islas en kayak y viendo pececillos…
¡Nos ha encantado el viaje! Esperamos que os llegue un trocito. Besos.
Fiesta sorpresa…
Junio 19, 2008
El día de mi 31º cumple fue un día muy agradable: paseito matutino por el mercado con Pepa, Raquel y Adolfo, comida en mi restaurante de pollo local (en adelante “loco chicken”) favorito, preparativos para la semana de vacaciones que empezaba al día siguiente, y así. Una cosa que no me apetecía demasiado, por no decir nada, era ir a clase de aerobic con profesor -malawita de 60 años- “psico-killer”, pero como todos se empeñaron en ir, pues accedí. Al acabar la clase (desfondado, desorientado y hambriento), me llevaron a hacer una compra estúpida que no entendí muy bien, pero el cansancio me hacía dócil. Por eso también consentí en no ir al restaurante que me apetecía en el día de mi cumple, para volver a casa a cenar.
Al abrir la puerta de casa, me llamó la atención que no estaba echada la llave, cuando yo creía haberla echado al irnos. ¿Ladrones? ¡Nooo! ¡¡¡Surpriiiiise!!!!!, gritaron nerviosos con todas sus ganas unos 15 amigos que estaban dentro de casa, a oscuras, esperándome sentados en las escaleras. ¡¡¡Qué susto!!! (de veras).
Rusty y Raquel, cómplices de Sara en la organización (escondite de llaves y coches incluido) lo prepararon todo fenomenal, y Pepa, Adolfo y Raquel, sirvieron de compinches para el cebo (ya me extrañaba a mí este afán repentino por el aerobic africano…)
Globos, pancarta, comida, bebida, macrotarta azul con velas y servilletas de cumpleaños. La verdad es que fue emocionante y disfruté mucho de mi fiesta.
Al final nos acostamos tardísimo, después de despedir a los invitados, recoger y preparar las maletas, sacos, tiendas, etc. para el viaje al día siguiente. Me dormí pensando en las emociones del día vivido, y las que nos faltaban por venir…







